¿Cuándo usar cada método?
Lineal recto
Reparte el mismo importe cada año. Es el método por defecto en la mayoría de países y el más sencillo de justificar ante auditorías. Ideal para edificios, mobiliario, maquinaria estable y activos que pierden valor de forma uniforme.
Suma de dígitos invertida
Método acelerado moderado: gasta más depreciación en los primeros años y menos al final. Encaja con vehículos, equipos informáticos o maquinaria cuyo rendimiento cae con la edad pero sin picos extremos.
Doble saldo decreciente
El más agresivo: aplica el doble de la tasa lineal sobre el valor pendiente. Adecuado para activos tecnológicos que se obsoletizan rápido o cuando quieres maximizar el gasto deducible al inicio y diferir impuestos.